El Instituto José David, A. C. Se fundó en 1978 con el propósito de ayudar y orientar a niños
y jóvenes sordos de escasos recursos y sus familias.


Su objetivo principal es lograr que las personas con discapacidad auditiva aprendan a comunicarse con habilidad suficiente para desenvolverse con eficacia en los ámbitos familiar, escolar, social y laboral.  Antes de iniciar esta labor, el fundador del Instituto, Lic. José G. González Múzquiz, becó a 11 jovencitas con gastos de alimentación, hospedaje y colegiaturas, para que cursaran estudios profesionales como terapeutas en el Instituto Mexicano de la Audición y el Lenguaje, A. C.  (IMAL).  De estas jóvenes regresaron dos, y con ellas la nueva asociación inició labores el mismo año de su fundación.  Debido a la gran demanda y necesidad que existen en la comunidad los servicios se ampliaron para atender varios tipos  de alteraciones del lenguaje y la comunicación: afasias, disartrias, asimbolias, labiopaladar hendido, aprendizaje, atención temprana a la discapacidad (bebés) y desde el 2001 autismo.

 

El Instituto es una organización privada no lucrativa.  Empezó sus labores en un local prestado, con dos maestras especialistas en audición y lenguaje y una auxiliar.  En un principio estas tres personas salían a ofrecer los servicios de rehabilitación, ya que nadie conocía la escuela.   En poco tiempo las familias en busca de ayuda para sus hijos sordos empezaron a llegar espontáneamente, por lo que fue necesario ampliar el local.  Durante seis años el Instituto funcionó en una casa ubicada en la calle 10ª No. 1203, misma que en pocos años fue insuficiente. En 1986  el Instituto se cambió a un inmueble ubicado en la calle 14ª. No. 1210 de la  Colonia Santa Rita, que fue donado por su fundador. Ahí el alumnado creció hasta la cifra de 148. La demanda de servicios siguió creciendo, por lo que en 1998 el local fue vendido.  El producto de la venta fue aplicado a la construcción de las nuevas instalaciones, amplias y funcionales, que el Instituto ocupa actualmente, en las que se atienden a un promedio de 350 niños con problemas de la audición, el lenguaje, el aprendizaje y autistas.  Este edificio se ha construido con aportaciones de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, A. C., la SEDESOL, el Gobierno del Estado, el Municipio de Chihuahua, empresas y particulares.

 

Durante sus primeros años de vida el Instituto se sostuvo exclusivamente gracias a las aportaciones de sus fundadores. El aumento del número de niños atendidos hizo necesario iniciar un programa de procuración de fondos. Conforme la institución ha ido creciendo se han llevado a cabo proyectos especiales patrocinados por particulares, fundaciones o fondos de apoyo social del sector público.

 

Con nuestras nuevas instalaciones nuestra capacidad de atención creció a 300 niños, pero no se tenían las maestras suficientes para darles atención, así en el 2003 dió inicio un programa de formación de terapeutas de alto nivel. La Licenciatura en Alteraciones en la Audición y el Lenguaje, incorporada a la UACH. Ha tenido éxito entre los jóvenes que buscan oportunidades profesionales y a quienes además se les inculca un profundo amor por su vocación así como por apoyar a los pequeños con necesidades especiales en su comunidad. Esta Licenciatura, además nos ha permitido aumentar nuestra capacidad de atención, ahora atendemos a 584 beneficiarios directos y nos ha brindado un ingreso económico que nos permite operar para continuar con nuestra misión y nos permite pensar que hará que nuestra obra continúe en el tiempo.

 

Ya cumplimos 37 años sirviendo, vemos que se ha ido dando forma a nuestra  Visión, llegar a ser un modelo repetible para fundar organizaciones similares en otros estados de la República Mexicana, para poder atender a casi todos los pequeños que presentan esta discapacidad invisible, pero en extremo limitante, donde comprender lo que es Dios es una aventura inigualable y un reto que solo en sus manos puede ser posible. Donde todos estos pequeños que presentan autismo, una discapacidad nueva e incomprensible para muchos tengan un futuro, igual al de muchos otros pequeños y donde sus padres encuentren la paz y tranquilidad de saber que su futuro puede ser diferente.